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Grité día cuando el sol aún cerraba sus ojos
despeiné mis sueños para enredarme en mis propias utopías
vulcanicé el vértice de mis días buscando refugio a mi soledad
enmarañé en vinos y mieles poemas y prosas que me dieran paz.

Diluí en ocio de fantasías, el orificio de un beso invisible
rescaté entre las estrellas los fulgores extraviados de mis noches
penetré sin reservas el color de la lujuria en escarcha de nieve
suprimí de mi vocabulario letras inertes sin pasión ni vuelo.

Apresuré las horas en que la ausencia quemaba
disminuí minutos esperando la caricia con aroma a cielo
escalé muros sin medir cansancio mientras buscaba poesías
el mar engendré en mis venas para en el escribir un nombre.

Desvalijé cada poro en mi piel buscando un canto sin fin
tracé letras en vaivén de péndulos queriendo tocar el viento
guardé en mi alma recuerdos , caminos , caras, dimensiones sin tiempo
perforé mi lecho con llanto, con suspiros, a veces con reproches y silencios.

Me extravié en un cuento inventado que me acechó noche a noche
Acaricié mis delirios y evoqué tiempos tejidos en hilos de bruma
permanecí acorralada en un conjuro de félidos contrastes
anhelé sensaciones fundidas en esencias de luna.

Polvo de estrellas, inmortal sueño
mece mi corazón
hipnotiza el cristal en que camino.
se fragancia que embriaga , que endulza , que rasguña,
que me hace morir y renacer en todas mis facetas juntas.